Espinoza, quien era sólo conocida en el medio del taekwondo, hoy lleva a cuestas la esperanza de millones de mexicanos, que anhelan su medalla

Espinoza dejó atrás el anonimato la tarde del 20 de mayo del 2007, cuando en Beijing se impuso a la coreana Lee In-Jong en la final de peso medio (menos de 72 kilogramos) para coronarse campeona mundial de taekwondo.
"Fue una culminación de sueños, todos queremos ser los mejores en lo que hacemos, ese día yo fui la mejor, es algo indescriptible", dijo Espinoza en entrevista con la AP.
Y aunque para muchos la deportista de 20 años salió de la nada, la realidad es que detrás de ese título mundial había mucho camino recorrido, incluyendo un quinto lugar en el campeonato mundial junior de 2004, un séptimo puesto en el campeonato mundial de España en 2005 y una medalla de bronce en los Juegos Centroamericanos del 2006.
"Eso es algo que veo como normal, la gente no te conoce hasta que no logras algo muy importante", acotó Espinoza. "Yo sabía que iba por buen camino y que tarde o temprano vendrían los triunfos".
Después de su título mundial, Espinoza ratificó su categoría colgándose el oro de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro venciendo en la final a la local Natalia Silva.
Esos logros le valieron ganar el Premio Nacional de Deportes, máximo galardón que otorga el gobierno local a sus atletas, y ser considerada como una de las tres grandes esperanzas de medalla para los mexicanos en los Olímpicos de Beijing.
La clavadista Paola Espinosa, el remero Everardo Cristóbal Quirino y el marchista Eder Sánchez son otros atletas que podrían subir al podio en los Juegos de Beijing, que arrancan el 8 de agosto.
"Entiendo que soy considerada entre las favoritas, es una presión sin duda, pero una que creo poder manejar", afirmó la atleta nacida en un pequeño poblado llamado La Brecha, ubicado a unos 1.000 kilómetros al noroeste de la capital.
En ese lugar, a los siete años de edad, Espinoza comenzó la práctica del deporte que ahora la ha hecho famosa, al menos en México. A los 15, después de un torneo nacional fue invitada para emigrar a la capital mexicana.
"Ese fue un momento duro, dejar atrás a la familia, a los amigos e ir tras tus sueños", dijo Espinoza. "Pero creía en mí, sabía que para llegar alto tenía que irme tarde o temprano".
Y aunque Paola Espinosa fue elegida como abanderada y es la favorita para traerse una medalla, es María Espinoza quien sabe que su deporte fue responsable de darle dos de las tres medallas que México logró en Atenas 2004.
"Es un deporte en el que a los mexicanos nos va bien, el nivel aquí es altísimo, y ahora me toca a mí tratar de que las medallas en nuestro deporte se hagan una costumbre en los Olímpicos", dijo Espinoza, quien en la eliminatoria local para ir a Beijing, dejó fuera a Edna Díaz, monarca mundial en 2005.
Una medalla olímpica, sin importar el color, acarrearía muchos más reconocimientos para Espinoza, quien por ahora no piensa en nada de eso.
"Nunca me ha gustado adelantarme a nada, en unos Olímpicos el nivel es muy alto y los rivales más fuertes, yo sólo voy pensando en hacer lo que sé, sin pensar en lo que vendrá después", concluyó.
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