TAEKWONDO TOTAL

TAEKWONDO TOTAL

López, la leyenda continua

El estadounidense se clasifica para sus quintos Juegos Olímpicos.


Aguascalientes ha sido testigo de la hazaña de este extraordinario deportista, veinte años siendo toda una estrella olimpica, desde los primeros juegos de Sidney 2000, hasta este mes de Marzo en el claxificatorio mexicano. Doble campeón olímpico y cinco veces campeón mundial, hacen de Lopez un deportista con un palmares prácticamente irrepetible, a pesar de estar todavía recuperándose de una lesión se prepara para que en Rio se siga hablando de él como lo que es, el mejor competidor de todos los tiempos. El estadounidense logro su clasificación ganando este preolimpico Panamericano a los deportistas que eran los favoritos en esta categoría de menos de 80 kilos, el cubado José Angel Cobas y el dominicano Moises Hernandez, una clara señal de que una vez más estará luchando por las medallas en Rio 2016, algo que sin duda aumentaría la leyenda de Steven Lopez.


Taekwondo Pan American Qualification Tournament for Rio 2016 -80kg USA vs CUBA




Hace pocos meses Steven López concedía una entrevista para La Prensa, Maynor Valenzuela de Nicaragua, donde estuvo junto con su entrenador, su hermano Jean con quien realizo varios cursos de Taekwondo

ENTREVISTA:

Steven López: “Nunca pierdes si lo entregas todo”

El estadounidense no pierde su pasión


Steven López es uno de los taekwondistas más exitosos del mundo, por sus dos oros en
Juegos Olímpicos y cinco en campeonatos mundiales.
FOTO; LA PRENSA/ MAYNOR VALENZUELA
Al hablar con él no parece que se está ante una estrella del deporte, sino simplemente ante un hombre que se apasiona por lo que hace. Y es precisamente esa determinación, revestida por su sencillez, inculcada por sus padres, lo que hizo de Steven López un doble campeón olímpico y cinco veces monarca mundial de taekwondo.
Este atleta estadounidense, hijo de padres nicaragüenses, volvió al país junto a su hermano mayor y entrenador Jean, junto a quien desea servir de inspiración para los jóvenes nicaragüenses.
Después de ganarlo casi todo, a Steven solo le queda disfrutar de este deporte hasta que su físico lo permita y asegurar dejar un legado no solo en su familia, sino en cada joven al que pueda enseñar.
¿Qué significa para ustedes volver al país y compartir conocimientos con los jóvenes?
Me da mucha alegría y me siento orgulloso de regresar a Nicaragua, que es el país donde nacieron mis padres. Y para mí, Nicaragua tiene un lugar especial en mi corazón, es parte de mí, me ha hecho lo que soy, el campeón que soy y es más especial dar, hacer o decir algo que pueda servir de motivación para los niños de Nicaragua y decirles que como nosotros lo hicimos (triunfaron) ellos lo pueden hacer también, eso es lo que yo quiero dejar.
¿Qué puede enseñar a un muchacho, para que quizás pueda acercarse a sus logros?
Ehmm, osea, yo le puedo decir (enseñar) técnicas o si trabajo esto o aquello, pero yo creo que lo más importante es la mentalidad, es el esfuerzo, su espíritu, fe en Dios, creer en ti mismo, y yo creo que eso es lo que yo le puedo enseñar a una persona, qué clase de mentalidad necesitas para ser campeón. Hay tiempos en que yo me he ido a competencias y pierdo, pero me siento feliz, porque yo hice todo lo que pude y me siento como campeón; y a veces gano pero no me siento bien porque no hice un buen trabajo, sí gané, pero no hice un buen trabajo. Esa es la perspectiva que yo le puedo dar y enseñar a jóvenes, que nunca pierdes si lo dejas todo ahí, si lo entregas todo, si pones cien por ciento. Nunca pierdes, porque cada vez uno está creciendo como un humano, y para mí el taekwondo es una parte de mi vida pero no es mi vida.
¿Qué cree que se necesita para mejorar en el taekwondo?
Honestamente tienen mucho talento y creo que tienen ética de trabajo, ellos lo tienen. Y cómo yo deseara poder escoger a uno y otro y llevármelo para que ellos puedan ser campeones. Lo que ellos necesitan, creo yo, es infraestructura para que puedan crecer, sí, porque uno puede tener el talento y la mentalidad, pero si no hay dirección, se pierde y por eso estamos acá con el apoyo de la Embajada de Estados Unidos, para ver si podemos llegar a hacer un plan o planificar algo para que ellos puedan sobresalir o por lo menos darle inspiración o motivación.
¿Cuánto ha influido en usted la cultura nicaragüense?
La comida, el gallo pinto (ríe). Creo que más que nada mis padres me enseñaron que para ser exitoso se tiene que trabajar fuerte, pero no solo eso, me han dado la perspectiva de que las cosas son difíciles y ellos siempre me dicen: ‘En Nicaragua así son las cosas’. Y eso me hace apreciar más lo que yo tengo viviendo en los Estados Unidos. Mi papá era muy pobre y con esa mentalidad me ha hecho una persona fuerte. Nosotros entrenamos en el garaje, con aceite en el piso, hoyos en las paredes y con esa mentalidad de que no importa qué tú tienes (y) dónde entrenas. Que lo más importante es la mentalidad y si tienes el corazón para practicar fuerte. Eso es lo que mis padres me han dado, además de la fe en Dios y creer en mí mismo.

Steven y su hermano Jean imparten clínicas en Nicaragua
Foto; LA PRENSA/ MAYNOR VALENZUELA

Todos los deportes requieren disciplina, ¿esas enseñanzas tus padres te la dieron?
Y especialmente siendo hispanos en Estados Unidos. Nosotros somos la primera generación de americanos en la familia, pero mi primer idioma era el español, mis padres no hablaban inglés en ese tiempo y ellos siempre me dijeron: ‘No puedes ser igual que los demás, tienes que se mejor’. Y mi mamá siempre me dijo que no importa lo que hacés, escoge lo que te gusta y sé el mejor. Ella me daba un ejemplo: ‘Si vos limpiás la escuela, sé el mejor en eso’. Yo escogí, el taekwondo.
Ahora es difícil ver esos valores en las familias…
Para los hispanos, los nicaragüenses, la familia es algo muy importante. En este tiempo hay muchas distracciones y para nosotros esto es algo que hacemos juntos, como familia, con mucho amor y creo que por eso pudimos llegar a este lugar. Es difícil llegar a ser campeón olímpico, campeón mundial, pero cuando yo tengo a mis hermanos, que están ahí con la misma meta, a veces yo no me siento bien y ellos me empujan y yo los empujo a ellos.
Un gran apoyo…
Sí, y quién mejor que tener a tu familia que te apoya. Cuando yo peleo con mi hermano como mi entrenador, yo siento que somos dos contra uno, porque yo confío mucho en él, desde que yo nací él sabe qué decirme para que yo pueda ir con toda la confianza para ganar.
¿Los excesos de confianza de hermanos no les afectó en su relación de entrenador y atleta?
Claro que sí, especialmente cuando tenía 14, 15 o 16 años. Yo pensaba que lo sabía todo y mi hermano mayor me estaba diciendo todo, qué tengo que comer, cuánto voy a practicar, y a veces era difícil al ser un adolescente. Pero lo más importante en la familia es el respeto y yo tengo mucho respecto hacia él como hermano mayor, como mi entrenador, y cuando voy a practicar en el gimnasio él es mi entrenador, no mi hermano mayor.
¿La relación en el deporte les ayudó en la relación de hermanos?
Sí, sí. En estos día es difícil que todo el mundo llegue a la mesa a cenar juntos y nosotros como familia hemos llegado a hacer el equipo olímpico juntos, a desfilar en la ceremonia de apertura de las olimpiadas juntos. Qué orgullo ver a la izquierda y tengo a mis dos hermanos, a mi derecha mi hermana y sabiendo que en el público están mis padres y eso es un milagro. Para una persona hacer el equipo olímpico es difícil, dos, tres, cuatro, es un milagro y creo que por el amor, disciplina, esfuerzo, mentalidad, fe en Dios, lo hemos hecho.
Usa la palabra milagro, pero influyen mucho los conocimientos de su hermano Jean ¿dirías que encontró la clave para hacer de los tres unos atletas exitosos, siendo diferentes el uno del otro?
Él es un genio (de la manera de) cómo maneja a todos sus atletas, porque no puede entrenar a todos igual, porque mi personalidad es diferente a la de mi hermano o mi hermana, y así es con todos sus atletas. Tal vez con mi hermana él necesita animarla más, conmigo yo no necesito emoción, solo dime qué tengo que hacer y eso es todo, muy simple.
Cada día que yo amanezco le doy gracias a Dios, porque hay muchas personas que no pueden caminar, que no ven y yo creo que lo que yo hago o trato de hacer cada día es apreciar la vida, apreciar lo que tengo” Steven López,taekwondista

¿Su entrega los motivó?
Él entró al equipo nacional cuando tenía 17 años y naturalmente nuestra familia es muy competitiva, y yo pensé, él lo hizo a los 17, soy de la misma sangre, yo lo puedo hacer de 15 o 16 y lo hice cuando tenía 15 y desde ese tiempo he estado en el equipo y ahora tengo 36. Después Marck y Diana también.
¿Qué es lo más difícil que ha enfrentado como atleta y con sus hermanos?
Tendría que explicar que mi mamá se quedó en casa y hace todo para nosotros, mi papá trabajaba 12 o 13 horas diarias para apoyarnos, y yo miraba eso, cuánto trabajaban para mí, y yo tenía que hacer mi trabajo, dar lo que podía en este deporte. Es un deporte de contacto, me he quebrado acá, cirugía, cirugía, cirugía (señala seis cirugías entre sus dos manos y antebrazos), así es este deporte, te vas a lastimar. Como familia creo que lo más difícil es ver pelear a mis hermanos, me pongo ansioso, nervioso, porque no estoy en control y lo único que puedo hacer es rezar por ellos.
¿Cómo enfrenta la derrota después de tanto éxito?
Tengo amigos que después que gané las dos medallas de oro en las olimpiadas y dos en los mundiales me dijeron: ‘Steven, ya retírese mientras está en el Top, porque es mejor así’. Entiendo sus pensamientos, porque no sé si la próxima vez voy a ganar, voy a perder, pero para mí esa es una mentalidad de miedo. Yo nunca pienso que voy perder, pienso que voy a ganar y eso es lo emocionante de este deporte, de cualquier deporte, que sí se puede perder y se gana. Dios nos da poca vida físicamente para ser el mejor en el mundo y yo voy a gastar mi talento hasta el último momento. Gane o pierda, yo me puedo ver al espejo porque sé que hago todo lo que puedo para ganar, lo demás no me importa.
Pero, ¿ha pensado cuándo será ese momento de retirarse?
Sí. Cuando empecé creí que en el 2000 iba a ser mi primera y última olimpiada, pero cuando gané era algo especial y quería tratar de sentir esa emoción otra vez, por eso volví en 2004 y 2008 y 2012 y aquí estoy casi 16 años más tarde, todavía tratando de sentir eso. No quiero decir que esta es mi última (olimpiada), uno nunca sabe. Creo que si Dios quiere hago este equipo y ya podría ser la última.
Después de tanto tiempo practicando un deporte, ¿cómo se ve fuera de él?
Yo creo que transición natural es ser entrenador. Siendo atleta yo creo que se tiene que ser egoísta, porque todo es lo que tú tienes que hacer y lo que tú necesitas para ser el mejor. Siendo entrenador, tú forjas a otros para que ellos puedan llegar a sus metas y yo creo que si tú no puedes ser más atleta y si te retiras, te va satisfacer dando el esfuerzo hacia los jóvenes, para que ellos puedan llegar a ser campeones.
¿Qué has sacrificado por el deporte?

Hasta ahora no tengo esposa, no tengo hijos, mi mamá siempre me dice: ‘Ideay Steven, qué te pasa’. Pero yo creo que esas son dunderitas, son cositas que yo lo digo así porque todo lo que me ha dado este deporte no lo cambio por nada. Pero sí, sacrificas relaciones, familia, no vas a fiestas y esto y el otro. Los amigos no entienden la disciplina, no entienden, que no puedo salir, no puedo hacer esto o no puedo hacer el otro y con el tiempo se aburren de mí. Pero yo creo que esos son los sacrificios, como te dije, para mí lo hago cien veces más.

FUENTE DE LA ENTREVISTA:
LA PRENSA/ MAYNOR VALENZUELA

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