Brigitte Yagüe está estos días en Pekín, una ciudad de grato recuerdo ya que en 2007 se proclamó campeona del mundo por segunda vez en -49 kg. El mismo día que su novio, Juan Antonio Ramos, se colgaba asimismo el oro en el peso mosca, la mallorquina y el barcelonés se apoyan en el Gimnasio de Ciencia y Tecnología, sede del taekwondo en los próximos Juegos Olímpicos. "Está difícil, pero agradezco a estos organismos que se intente todo", señala Brigitte, que vive en la incertidumbre "porque no tengo ni idea de qué criterios maneja la Internacional para conceder las cuatro invitaciones. Suelen ser para países en vías de desarrollo, pero tampoco es normal que la vigente campeona mundial se quede fuera de unos Juegos". "Trabajo como si fuera a ir a los Juegos, pero es duro no saber si valdrá para algo. Ir a unos Juegos –asegura– es lo mas grande. Si voy, iré a por todas, a por una medalla, no me vale ser cuarta". Sería una opción de metal, así lo avala su palmarés, que no su anterior experincia olímpia. En Atenas cayó a la primera. "Todo salió mal desde el principio. Llegamos tarde al calentamiento y encima adelantaron el combate, el que abría la jornada, 20' antes. Estaba de los nervios, y lo pagué. Pero aquella fue una lección que me sirvió para volver a ser campeona mundial". Espera una revancha olímpica, pero ahora no depende de ella.
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